Según el experto comentarista Wilfredo Ardito Vega, “El racismo, es diagnosticado por la catalogación de sus diversos síntomas y manifestaciones, los cuales incluyen miedo, intolerancia, separación, segregación, discriminación y odio. Aunque todos estos síntomas de racismo pueden manifestarse, la única causa subyacente del prejuicio racial es la ignorancia”.
Esta absurda forma de pensar, proviene de Europa y Norte América, donde un claro ejemplo proviene de la época del gobierno militarista de Adolfo Hitler, el más temido jefe militar alemán de todos los tiempos, quien promovía asesinatos por parte de los médicos alemanes, para identificar pruebas físicas de la superioridad aria y la inferioridad de los no arios. A pesar de matar innumerable prisioneros no arios en el curso de estos experimentos, los nazis no pudieron encontrar ninguna prueba de sus teorías de diferencias biológicas de raza entre los seres humanos, lo cual demuestra una pobreza cultural enorme que ha sido transmitida en cierta forma de generación en generación.
Pese a ellos, si el racismo sólo implicara los prejuicios de la minoría de ascendencia europea, combatirlo sería más fácil.
“El problema es que los mismos prejuicios y actitudes racistas se encuentran entre mestizos, indígenas y negros, muchas veces sumados al énfasis innecesario en el lugar de procedencia, la diferencia de educación o de apellido”, comenta Wilfredo Ardito Vega, experto comentarista limeño.
En el fondo, aparece un fuerte problema de autoestima: quienes no se sienten bien consigo mismos, necesitan encontrar a alguien frente al cual puedan sentirse superiores.
Es tiempo de poner fin a todos los prejuicios habidos y por haber, todos los seres humanos, somos iguales ante la ley que nos ampara; tenemos los mismos derechos y deberes.
“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”, Martín Luther King.







