“Tratado de libre comercio (TLC), se refiere al paquete de regulaciones para el comercio de bienes y servicios y la inversión, negociado y pactado bilateralmente por los gobiernos, que incluye accesos, reducción y eliminación de barreras de comercio a cambio de diversas ventajas en el otro mercado. No es la apertura general de los creyentes en la bondad del comercio sin intervenciones; ni el pragmático canje de un mercado chico por uno grande. Es una sustitución de la ley de comercio del país chico por la del país grande. Y lo que se negocia es: qué cosas poder conservar de las normas originales”. Afirmó el periodista, analista político y económico peruano Raúl Wiener adopta para ello.
Si bien es cierto, el Perú es un país subdesarrollado, y como tal posee factores perjudiciales que no permiten el avance en los diferentes ámbitos del país. Sin embargo, con la llegada del TLC cambiaría el futuro del país variaría considerablemente. Por ejemplo, según un estudio de mercado llevado a cabo por José Carlos Vera La Torre, se sabe que podrán ingresar una mayor oferta de productos, muchos de ellos de fabricantes de productos genéricos de Estados Unidos, fármacos empleados contra las enfermedades de mayor prevalencia en el Perú, como las del aparato respiratorio y digestivo. En consecuencia, los precios de estos medicamentos bajarán, pues se eliminarán algunas restricciones de acceso.
Pues bien, este tratado además de traer consigo una serie de posibles beneficios para el desarrollo del país, conlleva a una serie de dificultades a nivel nacional, ya que ante el aumento en la competencia, algunas empresas (sectores enteros, a veces), aquellas que están produciendo con costes demasiado altos, no podrán competir y tendrán que reestructurase o cerrar.
Es lógico que el TLC beneficie a las empresas exportadoras, pues les facilitará los procesos de exportación, ya no pagarán aranceles y podrán vender a precios más competitivos en Estados Unidos. Seguro que con estas condiciones venderán más, como consecuencia crecerán y de ahí puede venir la generación de empleo.
También será favorable para las empresas que fabrican productos que consumen los salvadoreños, pues con la eliminación de los aranceles, pueden bajar el precio y hacerlos asequibles para más salvadoreños y mucha gente de otros lugares.
Pese a ello, al saber que las empresas extranjeras que entrarían al mercado peruano cuentan con mayor tecnología para adquirir demandantes de sus productos, la estrategia que usan para hacer al producto más llamativo y atractivo al público peruano, consigue que éste se cautive con él, finalmente adquiriéndolo; y dejando de lado a los productos peruanos, los cuales son vendidos en su mayoría por gente de estatus social no muy elevado dentro de la calificación económica de la población.
En conclusión, podría decirse que el TLC posee algunos aspectos que son positivos que beneficiarán a la población que presenta una solvencia económica regular- alta; y de la cual su prioritaria fuente de ingreso sería la comercialización (exportación) de sus productos; sin embargo, en la otra cara de la moneda, se encuentra el sector de bajo estatus social, el cual se ve perjudicado, al no tener demanda de sus productos, por el hecho de ser reemplazados por otros más novedosos a menor precio; perdiendo así (la población), su fuente prioritaria de ingresos; generando desempleo para el país.
Katherine Flores Espejo.


0 comentarios:
Publicar un comentario