Históricamente la diferencia entre el género humano ha sido marcada fuertemente, desde el inicio de la vida social, económica y política. En estos últimos tiempos hablar de la equidad de género todavía es un tanto controversial. Ya que aún sigue existiendo desigualdades entre sexos, lo que demuestra que no hemos entendido totalmente el significado del término. Pero con el pasar del tiempo, analizando el contexto en el que nos desenvolvemos, vemos que la desigualdad de género ha obstaculizado el crecimiento económico a nivel mundial y ha limitado principalmente la labor de la mujer.

Desde tiempos muy remotos en la antigua Grecia, ya se les asignaba a los dioses las cualidades masculinas de fuerza y vigor y a la mujer la belleza, la sensualidad, además de ser pasivas. Durante siglos la cultura occidental se ha asentado en el principio que las mujeres son diferentes de los hombres, inferiores y "dependientes", sustentado además en el criterio arraigado de la mujer como sexo débil y el hombre como un ser fuerte y agresivo. A partir de ello, la mujer no tenía derecho a ni a ser escuchada, ni a opinar, ni mucho menos a elegir su papel en la familia o en la sociedad; era el hombre quien se dedicaba al trabajo y la mujer al cuidado de la casa y de la familia. Estas conductas fomentan la construcción de estereotipos sexuales que se han transmitido de generación en generación y que dificultad la equidad de género.
Con el tiempo, muchas culturas han incluido la equidad de genero, mientras otras se mantienen estáticas, un claro ejemplo es la India, en donde las niñas tienen cuatro veces más posibilidades de estar desnutridas que los niños. Y todas estas discriminaciones, desigualdades son por razones de sexo, que se deben a los prejuicios culturales en las familias y en las sociedades en general. Y también se manifiestan en la educación. Las injustas oportunidades de instrucción para las chicas conducen a su inseguridad económica, puues las mujeres representan los dos tercios de las personas analfabetas y los tres quintos de los pobres del planeta. Con menos oportunidades educativas y económicas que los hombres, lógicamente las mujeres tienden a padecer hambre y mayores deficiencias en la nutrición.

A medida que el tiempo ha ido evolucionando, las mujeres han demostrado tener la suficiente capacidad de actuar en la vida social, económica y política, logrando excelentes resultados.
A raíz del desarrollo industrial, se permitió la entrada de la mujer en la dinámica político-administrativa y creó una visión diferente que rompe viejos paradigmas sobre su participación en la vida social. Hoy , en pleno siglo XX , la participación social de la mujer ha ido creciendo, interviene en el mercado laboral, lo cual ha permitido ganarse un espacio y sumarse a un movimiento reivindicativo en busca de mejorías y garantías sociales; además del derecho ganado de participar en la política y ascender a cargos públicos, y en especial la lucha por el derecho a decidir sobre su condición de gerente de la conservación de la especie humana.

Desde tiempos muy remotos en la antigua Grecia, ya se les asignaba a los dioses las cualidades masculinas de fuerza y vigor y a la mujer la belleza, la sensualidad, además de ser pasivas. Durante siglos la cultura occidental se ha asentado en el principio que las mujeres son diferentes de los hombres, inferiores y "dependientes", sustentado además en el criterio arraigado de la mujer como sexo débil y el hombre como un ser fuerte y agresivo. A partir de ello, la mujer no tenía derecho a ni a ser escuchada, ni a opinar, ni mucho menos a elegir su papel en la familia o en la sociedad; era el hombre quien se dedicaba al trabajo y la mujer al cuidado de la casa y de la familia. Estas conductas fomentan la construcción de estereotipos sexuales que se han transmitido de generación en generación y que dificultad la equidad de género.
Con el tiempo, muchas culturas han incluido la equidad de genero, mientras otras se mantienen estáticas, un claro ejemplo es la India, en donde las niñas tienen cuatro veces más posibilidades de estar desnutridas que los niños. Y todas estas discriminaciones, desigualdades son por razones de sexo, que se deben a los prejuicios culturales en las familias y en las sociedades en general. Y también se manifiestan en la educación. Las injustas oportunidades de instrucción para las chicas conducen a su inseguridad económica, puues las mujeres representan los dos tercios de las personas analfabetas y los tres quintos de los pobres del planeta. Con menos oportunidades educativas y económicas que los hombres, lógicamente las mujeres tienden a padecer hambre y mayores deficiencias en la nutrición.

A medida que el tiempo ha ido evolucionando, las mujeres han demostrado tener la suficiente capacidad de actuar en la vida social, económica y política, logrando excelentes resultados.
A raíz del desarrollo industrial, se permitió la entrada de la mujer en la dinámica político-administrativa y creó una visión diferente que rompe viejos paradigmas sobre su participación en la vida social. Hoy , en pleno siglo XX , la participación social de la mujer ha ido creciendo, interviene en el mercado laboral, lo cual ha permitido ganarse un espacio y sumarse a un movimiento reivindicativo en busca de mejorías y garantías sociales; además del derecho ganado de participar en la política y ascender a cargos públicos, y en especial la lucha por el derecho a decidir sobre su condición de gerente de la conservación de la especie humana.
Hoy se habla de sucesos en los que la mujer es la principal víctima, actos que son muestra de la discriminación y el menosprecio que se le da, en muchos países a nivel mundial. No hay día que no escuchemos en la noticia que existe un intenso tráfico de mujeres y niñas en muchos países, que sufren agresiones de su pareja, que fueron violadas, asesinadas, etc. La discriminación hacia la mujer es parte de la discriminación que los “fuertes” ejercen con los “débiles” en defensa de sus privilegios. Unos privilegios que a lo largo de la historia se ha pretendido justificar con “razones” étnicas, de sexo o de mérito; pero hoy sabemos que no tienen fundamento alguno y que generan desequilibrios perjudiciales para todos.
Otro dilema que se busca combatir es la desigualdad de género, que se sigue dando en el mundo y en nuestro país. Actualmente la desigualdad de géneros es una problemática que los gobiernos y organismos nacionales e internacionales tratan de erradicar, debido a que obstaculizan el crecimiento económico y el desarrollo social y humano. En el terreno económico, es también de vital importancia erradicar la desigualdad de género, ya que si a la mujer se le restringe el acceso al campo productivo, al campo laboral o al campo comercial, se genera pobreza. Un ejemplo claro, son las madres solteras, que mantienen su hogar, ellas solo podrán salir adelante si tienen oportunidades por parte del medio en donde se desarrollan. De lo contrario se restringe la educación, el esparcimiento, la recreación, la salud y sobre todo la alimentación.

La mujer peruana no se queda atrás en el momento de resaltar la labor de la mujer en la historia, cabe resaltar que tuvo lo mismo antecedentes, los cuales venció con su coraje, trabajo y sabiduría. Demuestra su valor y entereza a pesar de las carencias económicas de su entorno social, la desigualdad secular y la prepotencia de algunos "hombres" de ideas cavernarias. Es así como la mujer andina, costeña y amazónica, a pesar de las dificultades y la discriminación de género, se gana un espacio en la sociedad. Por ello, personajes ilustres como María Parado de Bellido, Micaela bastidas y otras son muestra de lucha, nuestra María Reiche quien hizo grandes aportes con sus investigaciones, la grandiosa educadora María Jesús Alvarado y la madre coraje Maria Elena Moyano, son también personajes femeninos rescatables.

Por lo expuesto, al existir una equidad de género se dirá, que se está respetando nuestros derechos y existirá tolerancia de las diferencias como hombres y mujeres, se dará la igualdad en los sectores social, cultural o político. Por lo que lograr este objetivo, se convierte en un reto para muchas naciones en el mundo. Si se fomenta la equidad de género, se mejorará las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales de la sociedad, y también se logrará un gobierno más democrático. Esta tarea empieza visualizando a la mujer como un ser complementario, con ansia de transformación y de cambio en todos lo ámbitos. Porque, para llevar a cabo una política de desarrollo social y humano eficiente no se ven las diferencias de sexo entre los seres humanos como obstáculo, es mejor reconocer tales diferencias y potencializarlas. Todo empieza en trasmitir la igualdad de género y eliminar los estereotipos sexuales que se inculcaron de generación en generación. El reto eta propuestp, la misión de cambio empieza de nosotros.

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